jueves, 13 de marzo de 2014

Exámenes

- Viernes 14 inglés - Lunes 17 mate ¡ÁNIMO!

Premio Isabel Ramírez, Semana Cultural 2014

Claudia Sojo Masero 3º- B ESO Recuerdo que era un día frío. Me encontraba paseando por el parque, distraída por la forma en la que el viento movía las hojas de los árboles hasta hacerlas caer. De pronto, vi cómo un perro salía corriendo delante de mí. Decidí seguirlo, quizá su dueño lo había estado paseando y lo había perdido en un descuido. El perro, al darse cuenta de que lo estaba siguiendo, empezó a correr más y más deprisa. Al cabo de un rato lo perdí de vista. Miré a mi alrededor para ver dónde estaba, pero la zona no me resultaba nada familiar. Empecé a comprender lo que sucedía: ¡me había perdido! Nunca me había adentrado tanto en ese parque. No tenía ni idea de cómo volver, así que decidí sentarme en un banco que había allí cerca a pensar. De repente, algo me llamó la atención. Había una chica sentada en otro banco a pocos metros de mí, leyendo. “Quizás ella sepa cómo llegar a la entrada del parque desde aquí”, pensé. Me acerqué a preguntarle. - Disculpa, ¿por casualidad sabes cómo llegar hasta la entrada del parque? Verás, es que me he perdido y… Yo sabía qué se sentía cuando alguien te despertaba de tu mundo interior por alguna tontería (aunque no creo que perderte y no saber volver se pueda considerar como tontería, ¿no?). Si esta chica estaba leyendo ensimismada, en plena mitad del parque, tendría sus razones. Sin embargo, simplemente dejó su libro, alzó la mirada y sonrió mientras me respondía: - Claro, no te preocupes. Vamos, te acompañaré hasta allí — dijo mientras se ponía de pie. - Gracias — le respondí, mientras yo también esbozaba una sonrisa. Al fin y al cabo, si tenía que perturbar la paz y tranquilidad de alguien, ¿qué menos que hacerlo con amabilidad? Estuvimos charlando mientras íbamos de camino: - Por cierto, me llamo Cádiz — dijo ella. - Es un nombre un poco extraño, ¿no? — le contesté mientras sonreía. - Sí, puede… pero al menos no todos giran la cabeza cuando me llaman mis padres — respondió. — ¿Tú cómo te llamas? - Sevilla — Le contesté sin añadir nada más. Supongo que lo del nombre también se podía aplicar a mí. - ¿Y soy yo la que tiene un nombre raro? — comentó, burlona. Yo me limité a encogerme de hombros. Por cierto, ahora que caigo: es cierto que todavía no me había presentado. Me llamo Sevilla (… sí, como ya le acabo de comentar a esta chica). Vivo en una torre muy alta llamada Giralda. Me gusta vivir allí, cuando miro por la ventana hay una vista espectacular: el río Guadalquivir, la Torre del Oro, el Patio de los Naranjos en el Alcázar, la Catedral… mi casa es algo así como el mirador por excelencia. Todos mis amigos me envidian. Pero sigamos con mi historia. Cádiz y yo continuamos hablando unos minutos más hasta que advertí que algo se movía entre los arbustos: ¡era el perro de antes! - ¡Anda! Así que estabas aquí – exclamé mientras lo cogía en brazos. - ¿Es tuyo ese perro? – Me preguntó Cádiz. Le expliqué la situación: cómo por culpa de aquel perro había acabado perdida y, básicamente, pidiéndole ayuda a una completa desconocida. Muy yo todo. - Mmm… quizá deberíamos buscar a su dueño- dijo ella cuando termine de contárselo todo. - Estoy de acuerdo. Seguro que debe estar muy preocupado. En ese momento, una chica apareció enfrente de nosotras mirando a su alrededor y exclamando: - ¡Huelva! ¡Huelva! ¿Dónde estás? ¿Dónde te has metido? - ¿Crees que se refiere a nuestro perro?- me preguntó Cádiz. Mientras Cádiz hablaba, la chica me vio y empezó a correr hacia mí. O mejor dicho, vio al perro que tenía en brazos: - Perdona, creo que ese perro es mío. - ¿De verdad? ¡Menos mal! Justo ahora Cádiz y yo estábamos hablando de ir a buscar al dueño... quiero decir, dueña de... ehh... ¿Huelva?- le dije mientras le pasaba el perro. - Sí, se llama Huelva. Yo soy Córdoba, por cierto- me contestó amablemente. Parecía una persona agradable. - Yo soy Sevilla y esta es Cádiz, como ya he dicho antes. - Por cierto, ¿queréis que os invite a comer en agradecimiento por haber encontrado a Huelva?- dijo Córdoba. Decidimos aceptar, después de que ella insistiera un poco. Al salir del parque fuimos a un restaurante que había allí cerca. Almorzamos gazpacho, pescado frito, almejas con arroz y aceitunas, todo ello en forma de tapas. Córdoba nos estuvo contando cómo un día encontró a Huelva en una playa, abandonado, y decidió adoptarlo. Nos dijo que ella vivía en una gran mezquita llena de arcos y colores, que para ella era el sitio más bonito del mundo. Cádiz también nos habló sobre su vida. Nos contó que ella vivía en un gran teatro, llamado Teatro Falla. Una vez al año celebraban allí unos carnavales y, para ella, esa era la mejor época del año. Cuando terminamos de comer nos dirigimos hacia la puerta y en el momento de salir una chica estaba entrado, chocó conmigo y acabamos las dos en el suelo. - Lo siento mucho, no estaba mirando por dónde iba- dijo la muchacha. - Yo también lo siento, debería haberme fijado en que estaba entrando alguien. Nos reímos las dos y nos levantamos del suelo. - Me llamo Granada- se presentó ella. - Yo Sevilla- respondí. Y las demás se fueron presentando. Parecía que ese día nunca iba a parar de conocer gente. Más tarde, pero todo en el mismo día, conocí también a Jaén, Almería y Málaga. Granada me contó que ella vivía en una preciosa y antigua alhambra musulmana. Le encantaba pasar las tardes en un patio que tenía una fuente con leones esculpidos. Jaén vivía en una enorme catedral con unas vistas espectaculares. Almería vivía en un extenso desierto llamado desierto de Tabernas, ¡a veces hasta hacían películas de vaqueros allí! Málaga vivía en una alcazaba con muchos torreones, desde los cuales acostumbraba a observar la ciudad. Estuvimos hablando todo el día y cuando volvimos a nuestras casas prometimos seguir en contacto. Y así fue. Con el tiempo nos hicimos muy buenas amigas y una vez al año quedamos el día que nos conocimos en el lugar en el que nos conocimos para comer en aquel restaurante y pasear por aquel parque. Llegué a casa, exhausta por toda la interacción social de aquel día. Pero no podía esperar; llegué, me senté en el escritorio y empecé a escribir: "28 de febrero Querido diario: Como de costumbre, fui a pasear por el parque Andalucía, pero hoy sucedió algo diferente..."

martes, 11 de marzo de 2014

Ganadora del concurso literario de la semana cultural Julia Carrillo Cuento de Andalucía -¡Papá, papá! ¿Por qué nos tenemos que ir de Sevilla? ¿Y mamá? ¿Dónde está? -Mira hijo, posiblemente no lo entiendas, eres muy pequeño, pero tienes que saber que mamá se ha ido y ya no va a volver...Yo, no tengo trabajo y aquí en Sevilla tengo pocas oportunidades, así que no nos queda otra, nos tenemos que ir a Madrid. Te va a encantar ya verás, es una ciudad muy grande y hay miles de cosas chulas. -Pero papá, allí no conozco a nadie y no me quiero separar de todos mis amigos... -A ver hijo, esto no va a ser fácil ni para ti ni para mi, pero tenemos que ser valientes y empezar una nueva vida ¿vale? -Venga anda, a dormir que mañana salimos temprano. -Vale...Hasta mañana. *Una semana después* -¡Hola papi! -Hola, ¿Qué tal tu primer día de clase? ¿Has hecho muchos amigos? -Si, me ha ido genial, he conocido a muchos niños, se han portado muy bien conmigo. -¡Me alegro mucho! Venga anda pon la mesa que vamos a comer. *El padre le mira con sospecha* -¿Sabes una cosa Pablo? -Dime. ¿El que? -Soy tu padre, el que mejor te conoce, ni te ha ido genial, ni has conocido muchos niños ¿Verdad? -Pero ¿que dices papá? Claro que sí. -A mí no me engañas... -Bueno vale...a lo mejor te he mentido. -A ver cuéntame, sabes que puedes confiar en mí. -Esta bien...a ver todos los de mi clase son de aquí de Madrid ninguno es de otro lado, pero claro he llegado yo, y se ríen de mi porque dicen que hablo raro, y están todo el día diciéndome que no soy igual que ellos por ser andaluz, que Sevilla es muy fea y Madrid es muchísimas veces mas bonita por el hecho de ser la capital. -Pero hijo por Dios, ¿le vas a hacer caso a esos madrileños? Si dicen de verdad todo eso es porque no conocen Andalucía. -Pero papá es que yo tampoco se que decirles, no se mucho de Andalucía... -¿Quieres que te cuente porque esos niños están envidiosos contigo? -¿Envidiosos? ¿Por que? -Porque Madrid no tiene ni la mitad de lo que tiene Andalucía. -Papi, cuéntame todas esas cosas ¡Porfavor! -Ja,ja,ja esta bien, pero será largo. Quiero que me hagas un favor, mientras que te cuento todo esto lo tienes que sentir y ver en tu cabeza. -Vale, pero no te enrrolles más... ¡Empieza! -Para empezar, Andalucía es la Comunidad más poblada de toda España, con lo cual tiene que tener algo especial que atraiga a tantas personas... Sevilla, la capital de Andalucía, la ciudad de la que venimos tiene una historia muy, todos los pueblos que han pasado a lo largo de los años han dejado su huella, en forma de tradiciones y cultura. Por ejemplo el tesoro del Carambolo, nos lo dejaron los Tartessos hace miles de años y además ¿sabes una cosa? Un gran emperador romano nació en Sevilla, se llamaba Adriano ¿recuerdas aquel día que íbamos al centro y nos encontramos dos columnas gigantes y tu me preguntastes que eran? Pues aquellas columnas eran de aquella época, pertenecientes a un gran templo que había en la ciudad. -Papá ¿y las columnas que había en la Alameda que estaba al lado de casa? Son muy parecidas... -Ja,ja,ja si hijo, tan parecidas que eran del mismo templo. -Y papá, todos esos templos, ¿ahora dónde están? ¿Se han caido? -No exactamente, los pueblos que vinieron después, en este caso los árabes utilizaron todas las piedras de las construcciones romanas para hacer sus propios edificios, como por ejemplo la Giralda, si te fijastes bien el día que fuimos la base esta hecha de piedras con inscripciones romanas. También hay muchas más cosas que nos dejaron los árabes como la Torre del Oro, incluso barrios enteros como el barrio de Santa Cruz, además como estuvieron muchos siglos allí llegaron hasta cambiar el nombre del río, llamado Betis por los romanos y Guadalquivir por los árabes. Otra de las cosas más importantes es la Semana Santa, esa ya la conoces pero te hablaré un poco más de ella. Ya no es una tradición es historia porque es tan antigua que es anterior a la fundación de la ciudad de Nueva York. Seguramente que algunos de tus compañeros han tenido la suerte de ir allí a ver una Semana Santa en condiciones, porque no es solo una figura de madera como muchos dicen, es lo que representa, es un sentimiento, esas noches de abril en las que solo se escuchan los pasos de esos costaleros, las calles iluminadas por las velas de los pasos y se huele el perfume del incienso mezclado con el azahar de una noche de primavera. Otro de los atractivos que tiene Sevilla, es la feria que también la conoces, bailar las famosas sevillanas, vestirse de flamenca, montarse en un coche de caballos son unas de las costumbres de esa semana. -¿Y las demás provincias? ¿Me puedes hablar de ellas también? Claro,no te podría contar tantas cosas como de Sevilla, pero lo principal si. Empazamos por Cádiz: Lo más importante de Cádiz es su gente, el buen humor y la gracia, una de sus fiestas más famosas son los carnavales, una de las cosas mas bonitas son los pueblos blancos de su sierra. Granada:Con los famosos patios de la Alhambra y Sierra Nevada, un lugar espectacular que desde encima de una montaña con nieve puedes disfrutar de vistas al mar. Málaga: La Costa del Sol, es una zona playera famosa en toda Europa. Allí también destaca la Semana Santa aunque es muy diferente a la de Sevilla. Almería: La principal huerta de verduras y hortalizas está en Almería, así que le dile a tus compañeros que las hortalizas que se comen son de allí. ¿Y qué me dices del desierto de Tabernas? Jaén: Con su mar de olivos, de donde sale el oro verde y su fantástica Sierra de Cazorla uno de los parques nacionales más importantes. Córdoba: Cuna de los Califas, la ciudad más bonita en mayo por las cruces y los patios. Y la famosa mezquita. Pero por supuesto el actual pueblo mas bonito de España, el pueblo de tus abuelos Priego de Córdoba. Huelva: De donde partió el descubridor de las Américas. -¿Cristobal Colón? ¿No papá? -Si, de allí salió, a empezar la historia americana. Y el bocadillo que te has llevado hoy al cole, es de jamón de allí, de Jabugo. En definitiva hijo, lo que nos diferencia de los madrileños es que cualquier extranjero en Andalucía se siente como en casa gracias a la gente. Pero entre tu y yo hijo, que sepas que Madrid es la capital, porque esta el centro de España, no porque sea más bonita que cualquier ciudad de Andalucía.